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Una hernia incisional (o eventración) es una de las situaciones más frustrantes para un paciente: notar que, sobre la cicatriz de una cirugía pasada, aparece un nuevo abultamiento. Pero más allá de lo estético —que suele afectar la confianza y la imagen personal—, el verdadero problema es la pérdida de función.
¿Cómo afecta tu vida diaria? Es probable que sientas dolor o pesadez al estar mucho tiempo de pie, o que hayas dejado de hacer ejercicio, cargar objetos o jugar con tus hijos por miedo a que el bulto crezca o se "rompa". Esta debilidad en la pared abdominal te limita físicamente y te mantiene en alerta constante.
El riesgo latente: El riesgo de una hernia incisional depende de sus características. Algunas hernias reducibles pueden permanecer estables durante un tiempo, pero también pueden crecer, comenzar a causar dolor o limitar cada vez más tus actividades. Si deja de reducirse, aparece dolor intenso, vómito o distensión abdominal, puede tratarse de una complicación que requiere atención urgente. Por eso prefiero valorar cada caso antes de que el problema avance y decidir el mejor momento para repararlo de forma programada. No se trata solo de "cerrar la piel", sino de una falla mecánica en tus músculos que requiere una reconstrucción experta para devolverte tu seguridad y calidad de vida.
La cirugía de hernia incisional no puede ser igual para todos, debe ser un "traje a la medida". Mi enfoque inicia eligiendo el abordaje ideal para ti, ya sea cirugía laparoscópica o abierta, dependiendo de las características de tu defecto y tu abdomen. En la mayoría de los casos utilizo una malla para reforzar la reparación y reducir el riesgo de recurrencia. Siempre que la anatomía lo permite, priorizo colocarla en un plano retromuscular, detrás de los músculos de la pared abdominal, una posición que ofrece una reparación sólida y mantiene la malla alejada del intestino.
En hernias complejas o con pérdida de dominio, puedo incorporar recursos avanzados como toxina botulínica preoperatoria y técnicas de separación de componentes, incluyendo TAR, cuando están indicadas. Estas estrategias nos ayudan a preparar la pared abdominal y conseguir el cierre de defectos que de otra manera serían mucho más difíciles de reconstruir.
Una buena reconstrucción empieza antes de entrar al quirófano. En la valoración reviso factores que pueden afectar la cicatrización y aumentar el riesgo de complicaciones, como tabaquismo, diabetes mal controlada, exceso de peso o problemas de nutrición. Si existe algo que podamos mejorar antes de la cirugía, lo trabajamos primero. Mi objetivo es que llegues al procedimiento en las mejores condiciones posibles para favorecer una reparación sólida y duradera.

Estudiamos tu defecto y diseñamos tu plan quirúrgico. Verificamos que tu estado de salud sea el óptimo para favorecer una buena cicatrización y reducir riesgos.
Realizamos la cirugía ideal para tu caso (Laparoscopía o Abierta), colocando una malla de refuerzo. En casos complejos, aplicamos aquí las técnicas avanzadas planificadas previamente.
Tras una reconstrucción sólida y sin tensión excesiva, te guiamos en tu recuperación. El objetivo es que retomes tus actividades confiando nuevamente en la fuerza de tu pared abdominal.
El síntoma principal es la aparición de un bulto debajo o cerca de una cicatriz de una cirugía anterior, que suele notarse más al hacer esfuerzo. También puedes sentir tirón, ardor, pesadez o debilidad en la zona de la incisión. Si el bulto deja de reducirse, aparece dolor intenso y progresivo, cambios importantes de coloración, vómito o distensión abdominal, necesitas una valoración urgente. Mediante una exploración física detallada y, cuando es necesario, estudios de imagen como una tomografía, podemos definir el tamaño y las características del defecto para planear la reparación más adecuada.
Una hernia incisional generalmente aparece por una combinación de factores: cómo cicatrizaron los tejidos después de la cirugía, infección de la herida, calidad del tejido, obesidad, tabaquismo, diabetes y otros factores que aumentan de forma sostenida la presión dentro del abdomen, como tos crónica o embarazos. No siempre existe una sola causa. Mi objetivo no es solamente cerrar el defecto, sino reconstruir la pared abdominal de forma adecuada. En hernias complejas puedo incorporar técnicas de separación de componentes o toxina botulínica cuando realmente están indicadas.
En una hernia incisional, la malla forma parte de la reparación en prácticamente todos los casos porque disminuye considerablemente el riesgo de que la hernia vuelva a aparecer. Una reparación únicamente con suturas tiene una probabilidad de recurrencia mucho mayor. La malla funciona como un refuerzo de la pared abdominal y permite distribuir mejor las fuerzas de la reparación, en lugar de depender únicamente de las suturas. Siempre que el caso lo permite, busco colocarla en un plano retromuscular, alejada del intestino. El abordaje puede ser abierto o de mínima invasión dependiendo del tamaño, la localización y la complejidad de la hernia.